TAUROMAQUIA
Eren les últimes temporades taurines per
poder presenciar curses de braus a Barcelona, quan vaig conèixer el "
Sevilla" , un sevillà amb art natural , que amb la seva presència sabies
que anaves a aprendre "filosofia detallada de la vida" , treballava a
la Plaça de toros la Monumental , els seus coneixements taurins eren
excel·lents, pel que li vaig demanar col·laboració per realitzar en pintura un
tema tractat per pintors cèlebres que van reflectir amb magnífics treballs la
influència del món de la Tauromàquia en les seves èpoques , em va envoltar d'un
ambient taurí de gran mestria , pel que vaig poder acostar-me als toros i
entendre una mica el culte d'aquesta festa , plasmant en imatges, seqüències i
passions que emanen de l'art de la tauromàquia .
Recuerdos de infancia han influido en mis trabajos pictóricos del mundo de la tauromaquia,
creo recordar que durante esta época existían dos plazas de toros en activo,
Las Arenas y La Monumental, aunque tenía
conocimientos de las Arenas, cuando ibamos con amigos a visitar la Feria de
Muestras pasabamos por delante de la plaza, ésta plaza no me despertaba tanta curiosidad como
cuando paseaba por delante de la Monumental, su forma y colorido, la decoración
de la cerámica utilizada, me emitían mensajes más placenteros visualmente y
porque su aspecto me recordaba una gigantesca mona de pascua coronada con
huevos que me resultaban más atrayentes que asociaba al mundo de Dalí.
Cuando cumplí siete u
ocho años fue la primera vez que presencié una corrida de toros, anteriormente
tan solo tenía conocimiento por los resúmenes que proyectaban en cine o
televisión y de la vida de los toreros que salían en las revistas, también en
el barrio, porque habían peñas taurinas, recuerdo la que se fundó en el
bar-restaurante “La Vinya” que regentaban mis tíos, en él además de servir
comidas a los trabajadores de las fábricas que se ubicaban donde hoy en día se
están haciendo las obras de la Estación del Ave, por las tardes se jugaba al
dominó y a las cartas, era un restaurante muy reconocido en el barrio y contaba
con dos salas una destinada a los seguidores del Futbol Club Sagrerense,
presidido por el Sr. Badalona y la otra a los seguidores taurinos de Palomo
Linares, presidido por “el cojo”, uno de los barberos del barrio que para crear
más ambiente taurino decidieron homenajear al torero con una fiesta, la
celebraron en el Restaurante y como tenían que tener una madrina de fiestas, le
tocó ser a mi prima, era una mocita muy maja, algo así como la representante de
la belleza en el barrio.
Mi primera asistencia a
la corrida fue porque Alfredo, el hijo del dueño del colmado del barrio, eran
aragoneses, disponía de entradas gratuitas porque dejaban exponer en el escaparate
de su comercio los carteles de las celebraciones y me propuso que le acompañara,
accedí y pude saber en que consistía esta celebración, el único recuerdo que
guardo, es el de la música y el de los bramidos que emitían las reses cuando
las sacrificaban.
Con el discurrir del
tiempo al adentrarme en el campo de la pintura pude comprobar la importancia e
influencia de la simbología del toro y la fiesta que ha tenido en pintores de
una trayectoria artística reconocida, me planteé este
trabajo justo antes de suspender las celebraciones de corridas de toros en la
ciudad de Barcelona, por aquel tiempo, al enterarse Gemma, una amiga de Teruel, me invitó a presenciar las fiestas del toro embolado que celebraban en su pueblo.
Título: Cabeza de toro
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 46 x 61,50
Título: El abrazo
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título: Paseillo
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título: Lance por Gaoneras
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título: Marcando territorio
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 130 x 90
Título: Defecto de cerrado
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 73 x 60
Título: Vacas y becerro
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título: La conversación
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título: Brindis
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30
Título: Fijando atención
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30
Título: Alardeando
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30
Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título: Citando al toro
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 40 x 40
Título: Pendiente de la lidia
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30
Título: Maestría t temple
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 65 x 81
Título: Pase de pecho
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30
Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 130 x 90
Título: Embebido en la Muleta
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 89 x 130
Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Título: Momento cumbre
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 54 x 25

Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:
Momentos taurinos
Cualquier
argumento es bueno para Juan Millán, basta atreverse y él se atreve ahora con
la Fiesta Taurina. La luz mediterránea de su Barcelona natal es adecuada para
iluminar el espectáculo, es la luz que envolvía las fiestas cretenses con el
toro de protagonista y es la que inunda sus cuadros. Hay antecedentes de
catalanes como Fortuny pintando toros y toreros. Así que no es de extrañar que
un barcelonés no aficionado se acerque a la indudable belleza plástica de la
Fiesta.
¿Y que ve? ¿qué nos transmite?. Recorramos algunos
cuadros de esta serie. La sola y negra figura del toro es fortaleza, fiereza,
embestida y acometividad violenta. El toro relacionado con el hombre con el que
está destinado a convivir, a luchar y a combatir es un juego de colores: arenas,
rojos y verdes. Sus relaciones son íntimas, se les ve a ellos solos, toro y
torero, como si el público no existiera, viven para ellos, es un mundo de
fieras nobles y de hombres vestidos de luz. Si en muchos lienzos capta todo
esto global e importante en otros busca la creatividad en lo concreto, en la
mirada del toro, en el punto de la crueldad, en la confluencia de las
banderillas haciendo su oficio. Cualquier momento de la corrida le interesa,
sea la afectividad de la alternativa o la indignidad de la escapada por
piernas. Pinta la soberbia, la alegría, la crueldad y la hermosura del
espectáculo, como en los grabados taurinos de Goya o en el también taurino
Picasso, ni a favor de la Fiesta ni en su contra.
Técnicamente
encontramos sus ya característicos trazos enérgicos, espontáneos y aquí hasta
violentos. Si el diálogo del color es fuerte lo que es habitual en el tema
taurino, la composición no es la esperada. En ella es más que original, es
sorpresivo, novedoso y distinto. Distinto a otros artistas plásticos al
acercarse a la representación de la corrida y distinto a si mismo, al encuadre
de otros temas de sus anteriores series y exposiciones. Aquí es la difícil
simplicidad lo que sobresale y aquí es novedad que hay emoción.