domingo, 29 de junio de 2014




TAUROMAQUIA


                                                   
Eren les últimes temporades taurines per poder presenciar curses de braus a Barcelona, ​​quan vaig conèixer el " Sevilla" , un sevillà amb art natural , que amb la seva presència sabies que anaves a aprendre "filosofia detallada de la vida" , treballava a la Plaça de toros la Monumental , els seus coneixements taurins eren excel·lents, pel que li vaig demanar col·laboració per realitzar en pintura un tema tractat per pintors cèlebres que van reflectir amb magnífics treballs la influència del món de la Tauromàquia en les seves èpoques , em va envoltar d'un ambient taurí de gran mestria , pel que vaig poder acostar-me als toros i entendre una mica el culte d'aquesta festa , plasmant en imatges, seqüències i passions que emanen de l'art de la tauromàquia .


Recuerdos de infancia han influido en mis trabajos pictóricos del mundo de la tauromaquia, creo recordar que durante esta época existían dos plazas de toros en activo, Las Arenas y  La Monumental, aunque tenía conocimientos de las Arenas, cuando ibamos con amigos a visitar la Feria de Muestras pasabamos por delante de la plaza, ésta plaza no me despertaba tanta curiosidad como cuando paseaba por delante de la Monumental, su forma y colorido, la decoración de la cerámica utilizada, me emitían mensajes más placenteros visualmente y porque su aspecto me recordaba una gigantesca mona de pascua coronada con huevos que me resultaban más atrayentes que asociaba al mundo de Dalí.
Cuando cumplí siete u ocho años fue la primera vez que presencié una corrida de toros, anteriormente tan solo tenía conocimiento por los resúmenes que proyectaban en cine o televisión y de la vida de los toreros que salían en las revistas, también en el barrio, porque habían peñas taurinas, recuerdo la que se fundó en el bar-restaurante “La Vinya” que regentaban mis tíos, en él además de servir comidas a los trabajadores de las fábricas que se ubicaban donde hoy en día se están haciendo las obras de la Estación del Ave, por las tardes se jugaba al dominó y a las cartas, era un restaurante muy reconocido en el barrio y contaba con dos salas una destinada a los seguidores del Futbol Club Sagrerense, presidido por el Sr. Badalona y la otra a los seguidores taurinos de Palomo Linares, presidido por “el cojo”, uno de los barberos del barrio que para crear más ambiente taurino decidieron homenajear al torero con una fiesta, la celebraron en el Restaurante y como tenían que tener una madrina de fiestas, le tocó ser a mi prima, era una mocita muy maja, algo así como la representante de la belleza en el barrio.
Mi primera asistencia a la corrida fue porque Alfredo, el hijo del dueño del colmado del barrio, eran aragoneses, disponía de entradas gratuitas porque dejaban exponer en el escaparate de su comercio los carteles de las celebraciones y me propuso que le acompañara, accedí y pude saber en que consistía esta celebración, el único recuerdo que guardo, es el de la música y el de los bramidos que emitían las reses cuando las sacrificaban.
Con el discurrir del tiempo al adentrarme en el campo de la pintura pude comprobar la importancia e influencia de la simbología del toro y la fiesta que ha tenido en pintores de una trayectoria artística reconocida, me planteé este trabajo justo antes de suspender las celebraciones de corridas de toros en la ciudad de Barcelona, por aquel tiempo, al enterarse Gemma, una amiga de Teruel, me invitó a presenciar las fiestas del toro embolado que celebraban en su pueblo.  


Título:  Cabeza de toro
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 46  x  61,50






Título: El abrazo
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 






Título: Paseillo
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:






Título: Lance por Gaoneras
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:







Título: Marcando territorio
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 130 x 90






Título: Defecto de cerrado
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 73 x 60








Título: Vacas y becerro
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:







Título: La conversación
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:








Título: Brindis
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30




                                                
  


Título: Fijando atención
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30









Título: Alardeando
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30








Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:







Título: Citando al toro
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 40 x 40







Título: Pendiente de la lidia
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30







Título: Maestría t temple
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 65 x 81







Título: Pase de pecho
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 25 x 30







Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:







Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:








Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 130 x 90







Título: Embebido en la Muleta
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 89 x 130







Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:








Título: Momento cumbre
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 54 x 25







Título:
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas:







Momentos taurinos

 

Cualquier argumento es bueno para Juan Millán, basta atreverse y él se atreve ahora con la Fiesta Taurina. La luz mediterránea de su Barcelona natal es adecuada para iluminar el espectáculo, es la luz que envolvía las fiestas cretenses con el toro de protagonista y es la que inunda sus cuadros. Hay antecedentes de catalanes como Fortuny pintando toros y toreros. Así que no es de extrañar que un barcelonés no aficionado se acerque a la indudable belleza plástica de la Fiesta.

¿Y que ve? ¿qué nos transmite?. Recorramos algunos cuadros de esta serie. La sola y negra figura del toro es fortaleza, fiereza, embestida y acometividad violenta. El toro relacionado con el hombre con el que está destinado a convivir, a luchar y a combatir es un juego de colores: arenas, rojos y verdes. Sus relaciones son íntimas, se les ve a ellos solos, toro y torero, como si el público no existiera, viven para ellos, es un mundo de fieras nobles y de hombres vestidos de luz. Si en muchos lienzos capta todo esto global e importante en otros busca la creatividad en lo concreto, en la mirada del toro, en el punto de la crueldad, en la confluencia de las banderillas haciendo su oficio. Cualquier momento de la corrida le interesa, sea la afectividad de la alternativa o la indignidad de la escapada por piernas. Pinta la soberbia, la alegría, la crueldad y la hermosura del espectáculo, como en los grabados taurinos de Goya o en el también taurino Picasso, ni a favor de la Fiesta ni en su contra.
Técnicamente encontramos sus ya característicos trazos enérgicos, espontáneos y aquí hasta violentos. Si el diálogo del color es fuerte lo que es habitual en el tema taurino, la composición no es la esperada. En ella es más que original, es sorpresivo, novedoso y distinto. Distinto a otros artistas plásticos al acercarse a la representación de la corrida y distinto a si mismo, al encuadre de otros temas de sus anteriores series y exposiciones. Aquí es la difícil simplicidad lo que sobresale y aquí es novedad que hay emoción.


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