EXHIBICIÓN IMPERTINENTE DE ARTE URBANO
El realismo urbano sucio (RUS) cobra vida del arte povera, del mínimal, del feismo y del realismo. La posibilidad de emoción plástica que nos proporciona Millán en este recorrido por su obra nace de la observación de la "naturaleza muerta" y se ensambla con el bodegón velazqueño en su necesidad de realismo.
El ambiente de nuestro entorno urbano nos impregna de un modo inesperado al pasear por sus propuestas.
El ciudadano vive enfocando la vertical en su deambular, desprecia la horizontalidad del suelo que pisa y no pone el ojo estético en donde pone los pies. Es más, no duda en dejar sus deyecciones a la ley de la gravedad para que enriquezcan con su suciedad elaborada la cotidianeidad de lo que mira. Aquí, en los cuadros de Milán, se ve necesariamente abocado a admitir lo que existe, lo real y lo sucio.
Encontrar la belleza en el ambiente que nos rodea es la misión del artísta y ser el despertador del gusto en la forma de mirar lo que tenemos más cerca, en este caso justo debajo.
La técnica es mixta de collage, de oleo, de restos no reciclados (ahora si). Aprovechando lo desechado y lo despreciado por la urbanidad, o imitándolos, retrata el ambiente universal de las ciudades del planeta, La universalidad es la característica que define su obra, no es de aquí sino que es de todos los sitios urbanos, pero es de ahora, de este momento de cualquier ciudad del mundo.




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